(...) "Lo inconsciente, en su sentido más provocador de
movimientos, no es lo inefable, sino aquello otro ineliminable en
todas las ciencias humanas que se presenta con lo aún no sabido.
El psicoanálisis, si quiere permanecer dentro de ese conjunto,
tan poco preciso como muy inestable, debe continuar abierto a todo
aquello que de sus concepciones y prácticas, resta por criticar,
saber, estudiar, investigar y, consecuentemente, modificar".
del
prólogo de Alfredo Eidelsztein
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